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Algunas notas acerca de las dimensiones universales y el amor


Podríamos suponer básicamente tres niveles en la organización del Universo:
El nivel concreto aparente que podemos llamar el de los postes eléctricos, plano material, del organismo humano autoconsciente o sujeto que entra en vínculo imaginario con otros,  imaginario implica un vínculo de yo a yo, entendiendo el yo como una construcción de la psique que consiste en una serie de procesos cerebro-corporales sostenidos en imágenes (visuales, olfativas, propioceptivas, etc) que conserva en la memoria, llamado esto desde el psicoanálisis narcisismo o moi en Lacan. Los organismos humanos se vinculan desde sus yoes, ilusiones de unidad individual. En este sentido decíamos que el sujeto entra en relación con otros objetos (sad but true), no con otros sujetos, ya que el yo implica una función de dominio del entorno.
El segundo nivel sería el de los cables, el nivel en el cual las entidades separadas que los postes, o los yoes, parecen ser, se muestran en realidad  interconectados, son atravesados y forman parte de una circulación, red o estructura, organizada a través de códigos. Estos códigos estructurales, pero como estructuras dinámicas y móviles, sostienen a su vez el plano anterior. Digo, se hace un rulo por el cual la idea de existencia ilusoria de un poste deriva del ingreso del organismo al código que lo transforma en tal (o sea nace un niño y aún antes de nacer ya está sumergido en el mundo de las estructuras simbólicas que lo contienen y le dan forma recortándolo de un magma energético indiferenciado original). Arquetipos, lenguaje, cultura, matrices que posibilitan la organización, como interface entre el plano del organismo–cerebro y un plano mucho más misterioso que venimos suponiendo:
El plano de la electricidad, ¿de lo real…del deseo? ¿De la libido? ¿Del orgón (Reich)?
El plano del amor, fuerza sutil vital general y generadora de vida que necesariamente toma formas impermanentes para su expresión en el plano material.
Tenemos que pensarlo como un ida y vuelta, un circuito. Nuestra percepción va de nosotros, los postes a la electricidad, pero el poste no tiene por ahora herramientas perceptivas suficientes que lo dejen entrar en contacto directo con la electricidad, he ahí el problema. Sin embargo, podemos suponer que  la Vida o el Universo van de la electricidad al poste, de la inteligencia de la electricidad abarcativa y compleja a la del poste. (ver triangularidad, sentir al revés)
Sería así. En principio todo es el Amor, una fuerza magnética y cohesiva, una tendencia unitiva.
El amor es la fuerza fusionadora, cohesiva, que ejerce presión para que se una, se entrelace, lo que en un plano (el material, los postes) está separado necesariamente por pertenecer a ese plano.
O sea, cuando dos seres se enamoran o se desean se produce un encuentro potente, más allá de la forma. Cuando los humanos nos amamos, como podemos amarnos los humanos por el momento, o nos deseamos, es porque una poderosa fuerza lleva a nuestra unión en el plano físico, dado que en otro plano ya estamos fusionados y pertenecemos a la misma corriente cósmica. En este sentido el diseño de los patrones que organizan el deseo (situaciones biográficas-personales específicas, cruces en el espacio-tiempo, matriz energética-cartas natales en sinastría) son canales, caminos, rutas que llevan al encuentro de lo que en este plano está separado y esparcido al servicio de la creatividad vital. Por eso el Amor es aterrador, porque amenaza con arrasar con toda forma aislada constituida, aunque en realidad lo que pasa es que remite a ese plano de realidad que envuelve  a las formas o está por encima de ellas. Lleva a la unión y a la hibridación.
Gracias a la ceguera de los seres humanos en el tránsito de las rutas del deseo (inconsciente e incontrolable por el yo-voluntad-dominio=destino) encuentran la integración de lo fragmentado, el Amor como  totalidad vital cohesiva y creativa.
El Universo necesitó desarrollar seres capaces de amar para cerrar el círculo de amor como no forma (plano sutil)-amor en variedad de formas manifestadas (plano material)-amor como no forma (plano sutil). Circuito que se retroalimenta y que podría remitirnos a una vuelta del zodíaco.
¿Me puse muy romántica? Igual no me refiero al amor de pareja exclusivamente, me refiero a cualquier vínculo intenso y significativo.


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